Es un modo de recrear el proceso de la creación.
Es un toque suave, una caricia al alma que le recuerda que una vez se hizo cuerpo. Es un recuerdo celular que vibra la memoria de ser uno su cuerpo y el líquido que lo envuelve, uno con la matriz que lo gesta, uno, sin dentro ni fuera. Sólo un pulso vital del todo.